Coloquio
Huber recordó la importancia de los ficobilisomas (estructuras captadoras de luz de las cianobacterias, el modelo usado en sus investigaciones sobre la fotosíntesis) como elementos esenciales para que en este proceso se ponga en marcha la excitación clorofílica y aparezca actividad eléctrica a partir de la luz en el contexto de un nodo de control, el denominado centro de reacción, que cuenta con mecanismos de balance para evitar que los radicales generados en el proceso comprometan la viabilidad del organismo vivo. Ese esquema, para Huber, no es un buen modelo para aplicarse a los criterios de eficiencia manejados en el ámbito de la tecnología aplicable a la mejora del rendimiento de las energías fotovoltaicas. Huber, sin embargo, orientó sus propuestas hacia la apuesta por plantar especies en zonas áridas conocidas por su resistencia al estrés hídrico; favorecer la fotosíntesis reduciendo a la vez la fotorrespiración; desarrollar plantas transgénicas para obtener productos bioquímicos de uso industrial o farmacológico. Y, lo más evidente pero que, dicho por un Nobel, como lo hizo ayer Huber, cobra una relevancia gigantesca: «Resolver el problema de la falta de alimento para una población mundial en crecimiento». Para el profesor alemán, «necesitamos más cultivos, mejores plantas».
