FORO JOLY ANDALUCÍA

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Cargo: Economistas
Fecha: 29/11/2016
Presentador: Javier Targhetta Roza, consejero delegado de Atlantic Copper

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Coloquio

Abrió el fuego Toribio, quien recordó que la irrupción de la figura de Trump suscita bastantes dudas en una situación económica mundial que calificó de muy buena (crecimiento en torno al 3%, sin inflación, con tipos bajos). Tres grandes riesgos atisba Toribio. En primer lugar, el proteccionismo, con la amenaza de liquidar los tratados de comercio o la presentación de China como país manipulador de la moneda. Todo ello augura un “impacto seguro”. En segundo lugar, sus propuestas de política fiscal y presupuestaria, con promesas de rebajas de impuestos e impulso al gasto público en infraestructura que llevarán, a juicio del profesor emérito del IESE, a un “aumento de déficit presupuestario” que moverá a practicar desde EEUU una política monetaria restrictiva, que “auguran subidas tipos de interés”. Y, en tercer lugar, su política energética, con lo que puede suponer en los acuerdos contra el cambio climático.

Para Ontiveros es positivo que la política que propone Trump vaya a inyectar un billón de dólares, repartidos casi por igual en infraestructura y defensa. “Eso se notará en el crecimiento”, que recordó está en el 2,9% del PIB de EEUU.

“¿Significa eso que vuelve Keynes?”, les preguntó Carrizosa. Para Ontiveros lo que regresa es “el sentido común” y destacó el aval que la OCDE acaba de dar a esa nueva política inversora y que Moscovici también la alienta.

En los aspectos negativos, Ontiveros coincidió con Toribio, pero añadiendo uno: la desregulación del sector financiero. “Eso es un foco de riesgo”. Trump será, “si cumple su programa” -argumentó-, el presidente más intervencionista desde Hervet Hoover, que fue elegido en 1928, antes de la Gran Depresión. Resumiendo, Ontiveros cree que es “malo en cualquier economía la combinación de proteccionismo y restricciones” al libre comercio. Ese “daño al multilateralismo” le preocupa y mucho. La repercusión obligará a la Eurozona, opinó Ontiveros, a tomar medidas compensatorias. Para España no ve tanta incidencia por la baja relación bilateral que opina que hay entre ambos países.

Toribio no compartió el análisis de su colega, aunque sí en que es malo para Europa. “Exportamos 270.000 millones de euros”, recordó para alertar de que la ola que anuncia Trump de “proteccionismo perjudicaría” a España.

Tampoco comparte que se vuelva a Keynes: “Volvemos a Reagan”, precisó, y alertó del riesgo de que EEUU adquiera una fuerte deuda con esa política.

Carrizosa introdujo un factor que complica más la ecuación del cambio que supone Trump: es un mal momento para Europa, que aún tiene que afrontar otra sorpresa: el Brexit.

Toribio opinó que “Europa siempre está en un mal momento y siempre sale adelante”, pero admitió que el Brexit va a ser “una piedra grande en el camino”. Muy crítico con la “torpeza” de convocar un referéndum con una pregunta sencilla para responder a un tema tan complejo, Toribio sentenció: “Sólo se le ocurre a [David] Cameron y al que asó la manteca”. Y advirtió del riesgo que supone el contagio antieuropero en otros países como Italia, Francia o Austria, lo que podría llegar a poner en cuestión el euro. “Con independencia de cómo sea el proceso de desenganche”, dijo Toribio, “el riesgo es grande” por el Brexit, para el que difícilmente ve marcha atrás pese a la sentencia del Supremo que obliga a intervenir al Parlamento británico. “Y ese riesgo llega cuando la política monetaria de la UE está agotada”, acotó.

A Ontiveros también le preocupa, porque Europa está estancada: crece la mitad que EEUU y tiene el doble de paro. “Europa se está japonizando”, concretó.

De hecho, resaltó que cuando la Eurozona vive en una “balsa de liquidez, la inversión empresarial se cae”. Coincide en que la eficacia de la política monetaria es decreciente. Por ello recordó que Mario Draghi ha vuelto a pedir un política fiscal más expansiva, “y no lo dice ningún peligroso keynesiano”.

A juicio de Ontiveros, “si se hace inteligentemente” la inversión pública, puede contribuir a mejorar la productividad de las empresas, porque propiciará el crecimiento. Y encadenó varias ideas al respecto: “No se puede recaudar impuesto si no se crece; la deuda pública crecerá si no recaudamos y, sin crecimiento, no se pagan las deudas”. Por ello, abogó por “garantizar una cierta propulsión del crecimiento”, y más ahora que “la inversión privada está agarrotada”. Que el sector público, “a modo de liderazgo, invierta aunque sea para volver atrás”.

Toribio está en contra de ese aumento del gasto público: ” Perdidos estaríamos”. Para el profesor emérito del IESE, “parece lógico en el caso norteamericano”, básicamente porque “las infraestructuras se han quedado viejas”, pero advirtió que hacerlo a la vez que se bajan impuestos llevará a repetir los errores de Reagan: mayor déficit presupuestario, aumento de la inflación, tipos de interés y tipo de cambio más altos hasta parar la economía americana. Opinó Toribio que lo primero es saber cómo se financiará y cuál es el impacto en la deuda. Y respecto a que el Reino Unido también haya apostado por esa política señaló que es, a su juicio, por motivos distintos. “Con el Brexit, si no lo hace, se les hunde la economía”, dijo.

¿Es el momento de China ante un EEUU proteccionista y una UE debilitada?, planteó con sentido el moderador.

Ontiveros recordó que es probable que China, en 2016, se convierta en la primera economía mundial en términos de PIB. Y aclaró que lo relevante no es la pugna estadística, sino el desplazamiento del centro de gravedad hacia Asia.

El catedrático de la Autónoma de Madrid enfatizó que ya hay una agenda china para revitalizar su economía. “Estamos preocupados por su desequilibrio pero crece por encima del 6%”, dijo antes de recordar que China es financiador de EEUU, en particular de su tesoro, y que el proteccionismo provocaría consecuencias como unas hipotecas mucho más caras.

Toribio estuvo de acuerdo en que China tiene pendiente un ajuste interno que no ha hecho, pero las consecuencias serán muy distintas si apuesta por un aterrizaje suave o duro. “Lo ideal sería un acuerdo de China con el FMI, pero no para que los financie, sino para que les dé ayuda técnica para un aterrizaje suave”.

El debate se centró en España, y en los ajustes que exige la UE. Ontiveros no los consideró “conveniente” porque el “crecimiento es vulnerable” y su “propulsión” se basa en “factores externos”, como la liquidez que inyecta el BCE, el rescate bancario, un crudo muy barato o una moderación salarial manifiesta. Factores que Ontiveros auguró que no van a seguir en 2017. Por eso opinó que no tiene sentido un ajuste. “El Gobierno español tiene que hacer valer su europeísmo” para lograr flexibilidad. “Hay que cumplir pacto de estabilidad, pero distribuyéndolo en el tiempo”, para lograr que no se dé la contestación que sí ve en Italia, Francia o Austria.

Toribio coincidió en buena medida, pero con matices importantes. Consideró muy favorable la devaluación interna: los salarios han bajado poco y ha subido mucho la productividad, esencialmente por el aumento fuerte del paro.

¿Y tocamos los impuestos? Toribio afirmó que sí, sobre todo el IVA, aunque sea impopular. Le parece muy mal tocar el de Sociedades.

Ontiveros recuerdó que España está por debajo de la presión fiscal media de la UE y apuestó por recuperar la imposición directa. Con el IVA lo haría de forma selectiva, por ser éste indiscriminado por renta. Pero pidió ir con cuidado: “No tenemos un partido contrario a la Eurozona, no hay que tentar la suerte”, dijo.

Sobre si es necesario sufragar las pensiones con impuestos, Toribio opinó que ” no habrá más remedio”, pero alertó de que, con un 19% de paro, “las cotizaciones son un impuesto al empleo”, por lo que utilizaría para ello el ajuste del IVA. Ontiveros ve a los partidos políticos en la dirección correcta: no inhibir a las familias y transmitir seguridad. “El Presupuesto tiene que garantizar las pensiones, se tiene que decir en todo el arco parlamentario”, dijo. Y apoyaría adelantar la jubilación a los 67 -prevista para 2027- o levantar el techo de las cotizaciones.