Anuario Joly, en su edición de 2012. “¿Cuál sería la noticia del pasado año?”, se preguntó el director de la publicación, Francisco Ferraro, al presentar el libro. En sus 400 páginas habría respuestas para todos: el tsunami de Japón y la posterior crisis nuclear originada por los escapes de Fukushima; las revoluciones de la primavera árabe; las distintas elecciones; las nuevas, o perennes, hambrunas de Somalia e, incluso, el fin de ETA, un hecho histórico que apenas puede competir con lo irremediable, lo omnipresente: la crisis económica, que se prolonga ya desde finales de 2007. A ello se refirieron tanto Ferraro, miembro también del consejo editorial del Grupo Joly, como el presidente de la Junta, José Antonio Griñán, quien trajo para sí lo que fue su primera intervención como responsable andaluz en la presentación del Anuario de 2010: el origen y, por tanto, también la salida de la crisis es el sector financiero. En más de una ocasión, Griñán se ha quejado de que casi lo acusaban de ser poco menos que un “marciano” cuando mantenía que la gran causa era la financiera. “Es y ha sido el problema -aseguró el presidente andaluz-, pero permítanme decirles que hemos dejado pasar varios años sin afrontar en serio este problema, acuciados por el déficit público, cuya centralidad ha impedido ir a la raíz”.
Con el caso de Bankia tan fresco que no ha llegado a entrar en las páginas del Anuario y el sistema bancario español bajo un vidrio más grueso que el grosor de una lupa, Griñán quiso ir más allá de la dialéctica entre el déficit público y los estímulos al crecimiento económico. Sí repitió una vez más que Andalucía se compromete a alcanzar el déficit público del 1,5% a finales de 2012, aunque subrayó que esto no basta para frenar la recesión, cuyo peor saldo ha sido la destrucción de empleo a lo largo de estos últimos años y la de 4.200 diarios en el primer trimestre del presente. “Insisto -mantuvo-, el momento actual exige solucionar el problema financiero, y la reforma contenida en el real decreto ley de este año abre muchas incertidumbres que espero puedan resolverse mediante su tramitación como proyecto de ley en las Cortes Generales”. Y abundó: “El real decreto ley se ha visto absolutamente desbordado por la crisis de Bankia”, a la vez que adelantó: “Y lo que era un problema de liquidez puede haber llegado a convertirse en un problema de solvencia”.
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